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| Bajo el actual gobierno italiano de extrema derecha España se ha convertido en un enemigo de Italia al que hay que desestabilizar |
La nueva relación conflictiva e incluso de enemistad entre España e Italia se fundamenta en dos aspectos: la crisis migratoria mediterránea y el independentismo catalán. Respecto a la crisis migratoria tras su llegada al poder el nuevo gobierno italiano decidió cerrar sus puertos a los barcos de salvamento marítimo de las ONG al objeto de sellar el flujo migratorio africano que llega a la UE a través de las costas italianas. La medida ha tenido éxito porque ha aliviado el mismo, pero no lo ha suprimido desivándolo hacia España que está acogiendo a los barcos de las ONG abriendo sus puertos a los mismos enmedio de las burlas de Italia que ha logrado zafarse de un problema al coste de hundir su imagen exterior con actitudes no precisamente positivas. La acogida de los refugiados llegados en los barcos de salvamento martítimo de las ONG si bien no es ni mucho menos desbordante se une al refuerzo de la segunda vía migratoria africana europea históricamente trazada a través de Marruecos, desembocando en las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla como puerta de entrada a la Unión Europea. Esta confluencia supone el mismo riesgo de desestabilización política para España que supuso en su día para Italia, mostrando sus primeros signos en las recientes Elecciones autonómicas de Andalucía en las que el partido de extrema derecha Vox entró con fuerza en el parlamento andaluz convirtiéndose en el primer partido ultraderechista desde la muerte de Franco en 1975 en obtener representación parlamentaria en España. Vox ha logrado dicho hito propulsado por la potenciación de la vía migratoria africana hacia España, ganando incluso las elecciones en aquellas ciudades más afectadas por el fenómeno como El Ejido en Almería o Alcegiras en Cádiz. Y el Partido Popular, tras casi un cuarto de siglo gobernando en Ceuta y Melilla, teme poderosamente perder el control de las ciudades autónomas a manos de la nueva formación ultraderechista que en caso de reeditar y ampliar en las próximas Elecciones Municipales los éxitos alcanzados en las Elecciones andaluzas controlaría enclaves estratégicamente sensibles y relevantes en el Mediterráneo Occidental, exacerbando las tensiones ya existentes entre España y Marruecos en las Ciudades Autónomas y entre España y el Reino Unido por Gibraltar. En tal caso habría que ver si Vox gestionaría el flujo migratorio africano con la misma habilidad con la que lo ha gestionado el gobierno populista italiano de la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas, pero por de pronto el contexto es mucho más arriesgado con dos enclaves europeos en territorio africano con Marruecos como vecino y un enclave británico, Gibraltar, rodeado de territorio español en plena incertidumbre sobre su futuro derivada de la incertidumbre actual relacionada con la posible salida del Reino Unido de la Unión Europea. Por tanto Vox aparece como un potencial factor desestabilizador no ya de España sino del Mediterráneo Occidental, integrándose plenamente en el esquema europeo de extrema derecha capitaneado por el francés Frente Nacional y los italianos Liga Norte y Movimiento 5 Estrellas que ya ha intentado la desestabilización de Alemania mediante la radicalización de los regionalistas bávaros de la CSU, socios históricos de la CDU, y está intentando ahora la desestabilización de Francia alentando al movimiento social de los Chalecos Amarillos alcanzando grados insólitos y escandalosos de ingerencia externa. No parece que los intentos desestabilizadores francoalemanes vayan a tener éxito, por lo que la extrema derecha europea parece estar centrando sus esfuerzos en España para la que parece haber diseñado un gobierno ultraconservador idéntico al existente en Austria formado por los democristianos radicalizados del ÖVP y los ultraderechistas del FPÖ que en el caso español estaría formado por el PP, Ciudadanos y Vox.
Otro aspecto en las conflictivas relaciones entre España e Italia consiste en el independentismo catalán. Nacida inicialmente como movimiento separatista xenófobo de ultraderecha cuyo objetivo pasaba por la partición de Italia en dos paises, la Padania rica y norteña frente a la Italia sureña y pobre, la Liga Norte ha protagonizado una de las metamorfosis políticas más espectaculares de Occidente pasando de partido separatista a partido estatal manteniendo su naturaleza ultraderechista, pero sus afinidades con el nacionalismo catalán son indudables ya antes incluso de la mutación independentista operada por este último en 2012 siendo la respectiva actitud hacia la inmigración, abierta en el caso del independentismo catalán y cerrada en el caso de la LN, su única diferencia aunque comparten la misma mentalidad populista, demagoga y xenófoba que en el caso de la LN se proyecta externamente mientras que en el caso del independentismo catalán se proyecta internamente. La Liga Norte no ha cesado en ningún momento desde el inicio del desafío separatista en 2012 de alentar al separatismo catalán haciéndolo incluso en la campaña electoral que la llevó al poder el año pasado, pero el signo antagónico de los dos movimientos ultraderechistas españoles, el nacionalismo catalán de la Crida, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y las Candidatures d'Unitat Popular (CUP) y el nacionalismo español de Vox, derivado de sus incompatibles creencias nacionales inutilizan la pretendida arma italiana de desestabilización de doble filo contra España. O Vox o el independentismo catalán pero ambos a la vez es imposible. Tras su llegada al poder ni la LN ni muchisimo menos el M5S han utilizado al independentismo catalán contra España pero dicha posibilidad permanece encima de la mesa. Por ahora apuestan por la carta de Vox que podría darles unos resultados inauditos convirtiendose España en su único éxito desestabilizador.
Otro aspecto en las conflictivas relaciones entre España e Italia consiste en el independentismo catalán. Nacida inicialmente como movimiento separatista xenófobo de ultraderecha cuyo objetivo pasaba por la partición de Italia en dos paises, la Padania rica y norteña frente a la Italia sureña y pobre, la Liga Norte ha protagonizado una de las metamorfosis políticas más espectaculares de Occidente pasando de partido separatista a partido estatal manteniendo su naturaleza ultraderechista, pero sus afinidades con el nacionalismo catalán son indudables ya antes incluso de la mutación independentista operada por este último en 2012 siendo la respectiva actitud hacia la inmigración, abierta en el caso del independentismo catalán y cerrada en el caso de la LN, su única diferencia aunque comparten la misma mentalidad populista, demagoga y xenófoba que en el caso de la LN se proyecta externamente mientras que en el caso del independentismo catalán se proyecta internamente. La Liga Norte no ha cesado en ningún momento desde el inicio del desafío separatista en 2012 de alentar al separatismo catalán haciéndolo incluso en la campaña electoral que la llevó al poder el año pasado, pero el signo antagónico de los dos movimientos ultraderechistas españoles, el nacionalismo catalán de la Crida, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y las Candidatures d'Unitat Popular (CUP) y el nacionalismo español de Vox, derivado de sus incompatibles creencias nacionales inutilizan la pretendida arma italiana de desestabilización de doble filo contra España. O Vox o el independentismo catalán pero ambos a la vez es imposible. Tras su llegada al poder ni la LN ni muchisimo menos el M5S han utilizado al independentismo catalán contra España pero dicha posibilidad permanece encima de la mesa. Por ahora apuestan por la carta de Vox que podría darles unos resultados inauditos convirtiendose España en su único éxito desestabilizador.







