viernes, 18 de enero de 2019

La estrategia exterior del nuevo gobierno populista italiano

El nuevo gobierno populista italiano de Luigi Di Maio
y Matteo Salvini ya ha demostrado sus prioridades externas 
Comprendida entre 2013 y 2018 con Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni como primeros ministros la etapa del Partido Demòcrata (PD) se cerró con una Italia dotada de una muy buena proyección global aprovechando sus recursos políticos, económicos o una mezcla de ambos para proyectar su prestigio sobre el Mediterráneo, Europa, Oriente Medio y América Latina. De este modo Italia culminó dicha etapa rivalizando con Francia por la hegemonía sobre el Mediterráneo, ejerciendo una influencia decisiva sobre la Unión Europea, ocupando importantes lugares en las instituciones europeas y controlando el mercado eléctrico en América Latina merced a ENEL

Tras la llegada al poder de la coalición populista formada por el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte ya se han podido observar los primeros rasgos de la nueva identidad exterior italiana así como las distintas proyecciones hacia el futuro que puede adquirir la misma. Libia, ex colonia italiana, sigue siendo la pieza más importante de la estrategia mundial italiana, pues de este país depende la seguridad nacional de Italia entendida en un doble sentido energético y social. Desde el punto de vista energético los importantes yacimientos petrolíferos existentes en el interior del país aseguran el funcionamiento de Italia, mientras que desde el punto de vista social al ser la puerta de salida del flujo migratorio africano hacia la Unión Europea (UE) el descontrol del mismo pone en peligro el orden social italiano. Tras más de cuatro décadas al frente del país la dictadura de Muamar El Gaddafi fue derrocada en 2011 tras una intervención militar de la OTAN apoyada por Italia pese a la condición de aliado preferente que tuvo Gaddafi para el entonces primer ministro Silvio Berlusconi, así como el eventual desarrollo de una transición democrática ajena a la estabilidad. Los peores presagios respecto al futuro de Libia acabaron por cumplirse y el país acabó sumido en la anarquía con una feroz guerra civil que provocó el descontrol del flujo migratorio africano, facilitando la llegada a Italia de una multitud desbordante de inmigrantes que acabó provocando el ascenso al poder del populismo representado por el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte. Ni Italia ni Francia ni por separado ni conjuntamente fueron ni son capaces tampoco ahora de poner fin a la guerra civil y a la anarquía libia, facilitando el establecimiento de una democracia estable en su flanco sur. Tampoco están siendo capaces de asegurar la democracia tunecina, uno de los escasos regímenes democráticos existentes en el mundo árabe, que fatigada por el terrorismo y la pobreza ha alcanzado milagrosamente su octavo año de vida. Pero sin embargo el nuevo gobierno italiano de extrema derecha sí está logrando controlar el flujo migratorio bajo otros métodos que no son la actuación directa sobre Libia o Túnez, como son el cierre de los puertos italianos a los barcos de las ONG dedicados al salvamiento marítimo, aliviando notablemente los efectos del mismo sobre el país mediante su desviación a España, país que ha abierto sus puertos a dichos barcos ante la inhibición de Francia. La reestricción del flujo migratorio africano con el correspondiente alivio de sus efectos sobre Italia se ha complementado con la definición de nuevos vínculos en el seno de la Unión Europea (UE) que han llevado a Italia a establecer una alianza continental europea con Austria y Hungría, alianza que el algún momento pareció hallar su complemento en la región alemana de Baviera con la radicalización identitaria episódica de los regionalistas democristianos de la CSU, y que de cara al futuro también podría albergar a Polonia y a República Checa formando un continuum continental que del Báltico al Mediterráneo une a los países europeos defensores de una política reestrictiva con respecto a la inmigración, pretendiendo determinar la estrategia de las instituciones europeas con respecto a la cuestión. El futuro de dicha alianza continental centroeuropea capitaneada por Italia dependerá del resultado de las próximas Elecciones Europeas y de la subsiguiente Comisión Europea, en la que Italia podría mantener o incluso aumentar su influencia sobre las instituciones europeas o bien verla disminuida e incluso desaparecer.

El Mediterráneo es el ámbito en el que Italia ejerce una mayor influencia y proyección de su poder disputándose su hegemonía con Francia país en el que si antes veía un rival ahora ve un enemigo tras la llegada al poder del actual gobierno de extrema derecha. En este ámbito dicho gobierno ha definido un vínculo con el gobierno ultraconservador de Israel presidido por Benjamin Netanyahu afín a su ideología. Mientras tanto, Italia también ha decidido dar una dimensión política a su proyección de poder en América Latina, puramente económica hasta la fecha derivada de su hegemonía sobre el mercado eléctrico iberoamericano tras la adquisición de la española Endesa por Enel, estableciendo una alianza latina con el nuevo presidente brasileño Jaír Bolsonaro de extrema derecha como el gobierno de Matteo Salvini y Luigi Di Maio. De esta manera la estrategia exterior del nuevo gobierno italiano de ultraderecha conformado por el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte presenta tres rasgos fundamentales: alianza continental en Europa, vínculo mediterráneo con Israel y vínculo latino con Bolsonaro






No hay comentarios:

Publicar un comentario