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| La discrección y sensatez exhibida por el nuevo presidente mexicano Andres Manuel López Obrador contrasta abiertamente con la grave polarización que vive América Latina |
Hace apenas mes y medio Andrés Manuel López Obrador tomó posesión de su cargo como nuevo presidente de México. A lo largo de este breve período ha empezado a dar los primeros signos de su mandato caracterizándose por unos inicios serios, sensatos y discretos que contrastan abiertamente con la polarización en la que está sumida toda América Latina entre el reaccionarismo representado por el nuevo mandatario brasileño Jair Bolsonaro y la revolución representada por Nicolás Maduro en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua y Miguel Díaz Canel en Cuba. Nada nuevo en realidad pues no deja de ser la clásica polarización que ha experimentado América Latina desde la Guerra Fría entre el revolucionarismo afín a la URSS y el reaccionarismo afín a Estados Unidos, sin dejar apenas espacio a un reformismo de corte europeo cuyos experimentos fracasaron históricamente linchados desde unos Estados Unidos que ya fuera bajo signo demócrata o republicano siempre vio comunismo en cualquier tipo de fórmula original y novedosa. Sin embargo estos inicios plácidos y ejemplares del mandato de Andrés Manuel López Obrador pronto podrían verse alterados precisamente por culpa de Estados Unidos, pues allí Donald Trump está obsesionado en construir durante su mandato el muro fronterizo iniciado por Bill Clinton durante la última década del siglo XX. Sin embargo, pese a que fue un presidente de signo demócrata el partido Demócrata actual tras hacerse con el control de la Cámara de Representantes no está dispuesto a autorizar la partida presupuestaria que Trump pide para el muro iniciándose el presente año sin presupuestos. No es un hecho insólito, pues durante los últimos compases de la presidencia demócrata de Barack Obama ya sucedió lo mismo pero el bloqueo presupuestario tuvo una duración mucho menor. Trump insiste en culminar un muro que no inició él y que sin embargo es necesario, puesto que con unos 3.000 kilómetros de longitud la frontera entre Estados Unidos y México es una de las de mayot longitud del planeta, siendo actualmente un auténtico coladero para la inmigración ilegal y el crímen organizado que vinculado a la droga está devastando México y la región de Centroamérica además de generar unos niveles de drogodependencia insólitos en el interior de Estados Unidos. Así pues los Demòcratas no están dispuestos a dar su brazo a torcer y Trump amenaza con proclamar el Estado de Emergencia en la frontera con México para poder culminar el muro disponiendo para ello de los fondos previstos para tales situaciones. Hasta el momento el silencio (y la sangre fría) de AMLO han sido absolutos al respecto, con lo cuál su reacción cuando Trump decida optar por la vía de hecho representa un auténtico misterio.

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